¿Cómo aprendemos los adultos?

Compartimos esta imagen sobre cómo aprendemos los adultos:

Tradicionalmente, las sesiones de formación se concentran en las cuatro últimas pero las más efectivas son las tres primeras:

  1. Lo que enseñamos a otros: explicar, poner ejemplos, presentar, acompañar, crear documentos de forma conjunta, diseñar cursos o charlas, entre otras.
  2. Lo que hacemos: escribir, interpretar, describir, expresar, identificar, comunicar, aplicar, utilizar, demostrar, practicar, crear, participar, entre otras.
  3. Lo que debatimos con otros: conversar, preguntar, relatar, debatir, entre otros.

Si tienes que asumir el rol de formador de otros, debes diseñar tus sesiones de modo que se realicen actividades que incluyan estas tres prácticas para que se potencie el aprendizaje de tus socios de aprendizaje.

Recomendamos leer el post con las Leyes del Aprendizaje de Bob Pike.

8 pasos para aprender a pensar

Encontramos esta imagen en la cuenta de Twitter de Virginio Gallardo y aprovechamos para compartir algunos tweets sobre “aprender a pensar”:

 

5 consejos para enseñar a pensar de forma crítica

Encontramos esta interesante infografía en la cuenta de Twitter de Aula Planeta:

  1. Fomenta el amor por el conocimiento.
  2. Ayuda a comprender.
  3. Fomenta la argumentación.
  4. Transmite valores fundamentales.
  5. Deja decidir con autonomía.

Recuerda: nuestros hijos aprenden de lo que hacemos y no de lo que les decimos que hagan. Empieza contigo mismo.

Sobre “ser profesional”…

Si te consideras un “verdadero profesional”, debes estar dispuesto a aprender y reinventarte constantemente…


Aunque parezca mentira, todavía se mantiene el “mito” de que te conviertes automáticamente en “profesional” cuando recibes un título universitario. Debemos estar claros en que los títulos universitarios sólo son papeles que simplemente reflejan que fuiste a una universidad y tienes habilidad para responder exámenes; de allí a creer que ese papel viene con un “toque mágico” que te va a convertir en profesional de forma automática tan pronto como lo toques es, cuando mucho, una soberana ingenuidad.

Se requieren muchas cosas para que te conviertas en un profesional; algunas podrían ser:

  • Pasión
  • Compromiso
  • Disciplina
  • Visión
  • Vocación
  • Responsabilidad
  • Proactividad
  • Dedicación
  • Determinación
  • Creatividad
  • Honestidad

También debes estar abierto a nuevos aprendizajes porque en el futuro, tu desempeño estará asociado a tu capacidad para enfrentarte a los cambios y la forma en que los afrontes.

Mantenerte en constante capacitación es una necesidad derivada del permanente cambio que rodea casi cualquier área de trabajo.

Aprender a aprender significa desarrollar la habilidad de mantenernos con el espíritu permanente del aprendiz.

9 valiosas lecciones que no se aprenden en la escuela

Leemos el post “9 Valuable Lessons I Learned in the Real World (and Not in School)” de Nicolas Cole y preparamos un resumen:

  1. No hay reglas: las personas que se aferran a las reglas son las que no tienen la suficiente confianza como para asumir que el mundo es un lienzo y cada uno de nosotros tiene su propio juego de pinceles y pinturas.
  2. Los títulos son paralizantes: muchas personas usan sus títulos para vanagloriarse y ganarse el respeto de los demás pero en la hora de la verdad, tu título no te ayudará a solucionar los problemas; sólo tus habilidades y competencias son las que determinarán tu verdadero profesionalismo.
  3. No hay “una forma correcta de hacer las cosas”: hay millones de formas de hacer las cosas. La clave está en saber cuál es la forma que te funciona bien a ti y que te permite maximizar tus fortalezas.
  4. El “cómo” es más importante que el “qué”: hay personas que hacen las cosas con integridad, disciplina y pasión y hay otras que las hacen con malas intenciones y deshonestidad. El “cómo” haces lo que haces es muy importante.
  5. La aceptación está sobrevalorada: muchas personas hacen lo que sea con tal de ser aceptadas por los demás. En muchos casos, esto supone suprimir tus valiosas ideas y evitar los debates que te ayudan a expandir tus propias ideas.
  6. Aprender a aprender es muy importante: todas las escuelas deberían ayudar a sus estudiantes a aprender a aprender. Memorizar ecuaciones no tiene sentido si no sabes en qué consiste el proceso de aprendizaje.
  7. Tu pasión no es una pérdida de tiempo: no hay pasatiempos buenos o malos. Cuando realmente te gusta hacer algo, tu curiosidad se activa y esto hace que tu horizonte de creatividad se amplíe.
  8. El “éxito” no tiene una definición única: en la mayoría de los casos, el éxito está relacionado con enfrentar retos, fallar y aprender lecciones valiosas.
  9. No está mal “ser diferente”: en la vida real no se trata de ser igual a otra persona o de imitarla. Debemos aprender a ser nosotros mismos y hacer lo que nos gusta hacer. El mundo agradecerá que hagamos las cosas con pasión porque disfrutamos hacerlas.

¡Tengo una idea!

“Si tienes una manzana y yo tengo una manzana y las intercambiamos entonces seguiremos teniendo una manzana cada uno. Pero si tienes una idea y yo tengo una idea e intercambiamos estas ideas, entonces cada uno de nosotros tendrá dos ideas”.

George Bernard Shaw


Cuando compartimos ideas se produce una especie de polinización cruzada en la que las ideas de los demás me ayudan a desarrollar mis propias ideas y mis ideas también ayudan a otros a desarrollar las suyas.

Una idea para propiciar esa “polinización cruzada de ideas”: construye espacios de conversación con otras personas sobre diferentes temas. Es probable que esas conversaciones funcionen para compartir ideas y que te enriquezcas y ayudes a otros a que sus ideas se potencien.

Otras “buenas prácticas”:

  • Promover y participar en “Twitter Chats”.
  • Participar en grupos de Facebook.
  • Crear clubes de lectura y compartir los aprendizajes en grupos de conversación.
  • Conversar cada día con diferentes compañeros de trabajo durante la hora del almuerzo.

¿Cuáles ideas se te ocurren? ¿Las compartes con nosotros?

 

¿De qué te arrepentirías antes de morir?

Leemos el artículo “De lo que se arrepiente la gente antes de morir” publicado en el sitio web de la BBC y compartimos algunos segmentos:

  • Mucha gente parece terminar su vida con un gran arrepentimiento.
  • Según Bronnie Ware, es realmente triste llegar a la tumba pensando “ojalá lo hubiera hecho…”.
  • Cinco grandes arrepentimientos de moribundos:
    • Ojalá hubiera tenido el coraje de hacer lo que realmente quería hacer y no lo que los otros esperaban que hiciera.
    • Ojalá no hubiera trabajado tanto.
    • Hubiera deseado tener el coraje de expresar lo que realmente sentía.
    • Habría querido volver a tener contacto con mis amigos.
    • Me hubiera gustado ser más feliz.
  • La gente madura muchísimo cuando debe enfrentar su propia mortalidad.
  • Todo lo que hacemos en nuestra vida, bueno o malo, nos ayuda a aprender algo.
  • Debemos aprender a perdonarnos más a nosotros mismos y no ser tan duros por no haber hecho algo en el pasado.
  • “Mi principal mensaje es que todos vamos a morir, y que si en este momento nos arrepentimos de algo tratemos de solucionarlo ahora”. Bronnie Ware

¿Qué puedes aprender de esto?

¿De qué te arrepentirías antes de morir?

¿Qué esperas para hacer eso que tienes pendiente?

No intentes sacarle brillo a algo que es inútil

“La forma como vemos nuestro paradigma nos conduce a lo que hacemos (nuestras actitudes y conductas); y lo que hacemos nos lleva a los resultados que obtenemos en la vida. De este modo, si deseamos generar un considerable cambio en los resultados, no nos basta con alterar actitudes y conductas, métodos o técnicas: nos es preciso modificar los paradigmas básicos de donde surgen”. Stephen R. Covey


Cuando quieres saber de dónde han surgido los resultados que has obtenido hasta ahora, debes revisar la forma como ves tus propios paradigmas.

Cuando intentas darle brillo a algo que es inútil, dejas de prestarle atención a las cosas que son verdaderamente importantes.

Nunca dejes de aprender…

Una frase muy común entre las personas que nos aprecian es “¡no cambies nunca!”; creemos que esta frase debería cambiarse por “¡nunca dejes de aprender!” porque, ya que la vida consiste de cambios constantes, lo mejor que podemos hacer es estar dispuestos a aprender constantemente para poder enfrentarnos a las circunstancias que nos rodean.

Sabio y aprendiz…

Ninguno de nosotros puede saberlo todo; siempre estamos aprendiendo.

El aprendizaje es un camino que recorremos y debemos estar abiertos al aprendizaje en cada circunstancia en la que nos encontramos.

¿Ayudas a tus colaboradores a aprender?

¿Creas condiciones para que las personas aprendan?