Sobre proyectos, creatividad y aprendizaje

Tomamos prestadas algunas ideas de la introducción del libro “Galactic Suite o cómo construir un hotel en el espacio” (2009. Ediciones Urano. ISBN: 978-84-92452-37-8):

  • Seguir un rumbo predeterminado no es garantía de éxito, ¿por qué no explorar nuevos caminos?
  • Creemos en el poder del no saber para dar impulso a empresas ambiciosas, en esa gran fuerza que se concentra en la inocencia. Creemos que las empresas que decidan apostar por la innovación deben eliminar las ideas preconcebidas en lo que se refiere a qué se debe ofrecer a los clientes, evitar los prejuicios y revisar los conceptos básicos, por muy conocidos que sean, para encontrar la respuesta única que todo proyecto, cada uno con sus peculiaridades, necesita.
  • Es fundamental comenzar cualquier trabajo sin prejuicios, empezar cualquier proyecto sin conocer la solución.
  • Si uno consigue liberarse de las ideas preconcebidas, será mucho más fácil estar atento a las necesidades reales de los clientes, del mundo, incluso antes de que sean necesidades conscientes.
  • Escapa de la rutina, evita la respuesta conocida, arranca las etiquetas y tendrás las soluciones que necesitas.
  • El inicio de cualquier proyecto es un proceso imaginativo que requiere esfuerzo, pero emplear la imaginación acostumbra a ser arriesgado.
  • La imaginación se relaciona con la actitud de no tener complejos para ofrecer respuestas alejadas de lo convencional.
  • Para ser innovador también hay que ser visionario, hay que ser capaz de intuir y ver allí donde nadie más puede ver, quizá porque no miran en la dirección adecuada o quizá porque no lo hacen con los ojos adecuados.
  • Para desarrollar proyectos innovadores es necesario tener en mente que el aprendizaje nunca termina,
  • Si lo que se pretende es innovar, hay que estar abierto a todo aquello que aún no se conoce y que habrá de ser asimilado.
  • Toda la tradición que nos precede es fundamental para interpretar lo que continuamente aparece, debe servir para identificarlo y entenderlo, pero no para etiquetarlo o restringirlo.
  • Quien se cierre al aprendizaje no va a conseguir hacer realidad sus proyectos.
  • Primero hay que tener ideas, pero luego hay que ponerlas en práctica, ¡actuar!
  • Lo importante es que se generen inicios sugerentes que den el impulso necesario para avanzar con insistencia, con intensidad, siempre atentos, siempre escuchando.
  • Si no tienes complejos para pensar, si crees en lo que propones y si insistes, insistes, insistes, acaba pasando.

Preguntas para reflexión:

  • ¿Con cuánta frecuencia exploran nuevos caminos en tu empresa?
  • ¿Están abiertos a formas diferentes de hacer las cosas?
  • ¿Están abiertos al aprendizaje?
  • ¿Desde cuándo no se plantean nuevos proyectos?
  • ¿Fomentan la generación de nuevas ideas?
  • Una vez que se plantean nuevas ideas, ¿fomentan que se tomen iniciativas para ponerlas en práctica?

 

¿Cómo aprendemos los adultos?

Compartimos esta imagen sobre cómo aprendemos los adultos:

Tradicionalmente, las sesiones de formación se concentran en las cuatro últimas pero las más efectivas son las tres primeras:

  1. Lo que enseñamos a otros: explicar, poner ejemplos, presentar, acompañar, crear documentos de forma conjunta, diseñar cursos o charlas, entre otras.
  2. Lo que hacemos: escribir, interpretar, describir, expresar, identificar, comunicar, aplicar, utilizar, demostrar, practicar, crear, participar, entre otras.
  3. Lo que debatimos con otros: conversar, preguntar, relatar, debatir, entre otros.

Si tienes que asumir el rol de formador de otros, debes diseñar tus sesiones de modo que se realicen actividades que incluyan estas tres prácticas para que se potencie el aprendizaje de tus socios de aprendizaje.

Recomendamos leer el post con las Leyes del Aprendizaje de Bob Pike.

8 consejos para fluir en tu vida profesional

Encontramos esta infografía en el perfil de Marta Romo en Twitter:

  1. Acepta: la perfección no es rentable. Lo mejor que podemos hacer es apuntar a la excelencia pero no a la perfección.
  2. Céntrate: si lo que estás haciendo requiere de toda tu atención, evita las interrupciones y los distractores.
  3. Elimina: la productividad consiste en reducir el desperdicio lo más que se pueda.
  4. Descompón: hay tareas que se pueden descomponer en tareas más pequeñas y hay otras que se tienen que asumir completas. Recuerda: un elefante picado por la mitad no se convierte en dos elefantes pequeños.
  5. Deja de preocuparte y ocúpate: preocuparse es como estar en una silla mecedora; es divertido pero no nos lleva a ninguna parte. Lo mejor es ocuparnos de las cosas en lugar de sólo preocuparnos.
  6. Hazlo ya: la procrastinación es una de las peores enfermedades que existen y además es muy adictiva.
  7. Pregúntate: ¿por qué yo? Debes asumir que no puedes hacerlo todo; aprende a delegar tareas y responsabilidades. También debes aprender a decir “NO” a aquellas cosas que ni son de tu incumbencia ni te agregan valor.
  8. Descansa: aprende a hacer pausas cada cierto tiempo dentro de tu jornada laboral. Desconecta de tu trabajo cuando estés con tu familia y amigos porque ellos merecen que respetes su tiempo.

10 hábitos de la gente más productiva

  1. Centrarse en lo más importante: muchas personas se dedican a atender sólo las cosas que son urgentes. Debemos recordar que la mayoría de las crisis se presentan cuando posponemos continuamente las cosas que son importantes. Si quieres tener menos urgencias, atiende lo importante que has estado posponiendo.
  2. Diferenciar lo importante de lo urgente: las cosas urgentes son aquellas que necesitan atención inmediata; las cosas importantes son aquellas que contribuyen a tu misión y que tienen impacto en el mediano y largo plazo.
  3. Planear sus días: cada día presenta diferentes retos y oportunidades. Una clave está en tener un plan específico para cada día dejando margen para atender los imprevistos que se puedan presentar.
  4. Saber encontrar lo que necesitas cuando lo necesitas: las personas productivas tienen un sistema para mantenerse organizados. La idea no es copiar el sistema de organización de otras personas sino en desarrollar nuestro propio sistema que no sirva para lograr nuestros propósitos.
  5. Fijar rutinas: todo es cuestión de desarrollar hábitos que nos ayuden a ser más productivos y que hagamos las cosas de manera “natural”.
  6. Aprovechar el tiempo perdido: cada día se nos presentan momentos que podrían catalogarse como “tiempo perdido”. Lo que podemos hacer es buscar la forma de sacarle provecho a cada uno de esos momentos: llevar un libro o una libreta para tomar notas.
  7. Asistir a las reuniones con un propósito claro: esto hará que puedas sacarle el máximo provecho a cada una de las reuniones a las que asistas.
  8. Hacer las cosas que no queremos hacer: hay cosas que no queremos hacer que deben hacerse; la idea es que aprendamos a ver las oportunidades que se escinden detrás de cada una de esas tareas que no queremos hacer.
  9. Realizar múltiples tareas con prudencia: aquí hay que tener cautela para no caer en el hábito de hacer demasiadas cosas al mismo tiempo. Lo que sí debemos hacer es aprender a hacer varias cosas de forma simultánea pero sin dejar de prestar atención a las cosas importantes y a aquellas que necesitan de nuestra atención.
  10. Trabajar estratégicamente: ¿cuáles son las actividades que te agregarán más valor? ¿Cuáles son las actividades que te acercarán al logro de tus objetivos?

Cuando escuchamos, aprendemos…

La mayoría de los problemas de comunicación se deben principalmente a que no escuchamos a nuestros interlocutores. Generalmente, nuestra escucha es muy superficial y no escuchamos con verdadera atención. En otras ocasiones, escuchamos sólo para tener argumentos para rebatir las ideas de nuestro interlocutor.

Potenciamos nuestro aprendizaje y logramos sinergia cuando escuchamos activamente.

Aquí presentamos una serie de ideas para mejorar nuestra habilidad de escuchar:

  • Escucha con paciencia, procurando comprender.
  • Muestra atención e interés; no interrumpas continuamente a quien habla.
  • Saca tus conclusiones al final.
  • Sintetiza lo esencial, sin perderte en detalles.
  • Enjuicia el fondo y no la forma, la presentación.
  • Evita prejuicios; no intentes leer la mente de tu interlocutor.
  • Si quieres mejores respuestas, haz mejores preguntas.
  • Concéntrate. Escucha a tu interlocutor, sin pensar en otra cosa.
  • Escucha sin hacer otra cosa.
  • Habla, como mucho, la mitad que tu interlocutor.
  • Ofrece feedback y mantén contacto ocular.
  • Observa e interpreta el lenguaje corporal.
  • Escucha, sin preparar tus propios argumentos mientras el otro habla.

Tomado del libro “El tiempo, la PNL y la inteligencia emocional” (2009. Ediciones Gestión 2000. ISBN: 978-84-9875-040-9) de José Ma. Acosta

¿Cuál puerta escoges?

Recientemente vimos esta imagen en el perfil de Nuria Parrondo en Facebook:

Colocamos la imagen en nuestros perfiles de Facebook y Whatsapp y encontramos que la mayoría escogió la puerta azul; parece que algunas personas pretenden regresar en el tiempo para volver a vivir situaciones o corregir los errores que cometieron en el pasado. Puede que tengan otras razones para escoger esa puerta.

También hay una trampa detrás de la puerta amarilla porque puede que el “amor de nuestra vida” no se esconda detrás de una sola puerta sino detrás de muchas puertas que tendremos que abrir en su momento.

Puede que seamos muy “pragmáticos” pero nosotros escogimos la puerta roja porque es mucho lo que se puede hacer con 70 millones de dólares; sabemos que no nos hará felices pero ese dinero se puede invertir de diferentes formas.

¿Qué opinan ustedes?

Normas de la delegación eficaz

En el libro “El tiempo, la PNL y la inteligencia emocional” (2009. Ediciones Gestión 2000. ISBN: 978-84-9875-040-9), José Ma. Acosta expone las normas de la delegación eficaz:

  • Definir las atribuciones, la autoridad y la responsabilidad que delega.
  • Comunicar estas atribuciones y esta responsabilidad a las personas, del equipo o de fuera de él, que puedan verse afectadas por ello.
  • Asistir a su colaborador y facilitarle la formación necesaria, sobre todo en la fase inicial, en la que la novedad le acarreará, inevitablemente, problemas.
  • Establecer controles que aseguren el seguimiento necesario, con frecuencia decreciente.
  • Conceder el derecho al error. Esta es, probablemente, la causa más frecuente de fracaso.

Con demasiada frecuencia, la delegación falla cuando no se respetan estas normas:

  • Al no definir las atribuciones, autoridad y la responsabilidad que se delegan, es posible que nuestro colaborador se sienta extraviado dentro del mar de normas, procedimientos, políticas y tradiciones de la empresa; también se le dificultará la toma de decisiones.
  • Cuando no comunicamos las atribuciones y responsabilidades que estamos delegando, tanto el resto del equipo como otras personas ajenas al equipo no saben cuáles son las cosas que debe resolver el colaborador.
  • Una falla muy frecuente es no formar adecuadamente a nuestros colaboradores de forma que puedan llevar a cabo sus funciones de la mejor manera posible. En muchas ocasiones se le asignan nuevas atribuciones y responsabilidades a nuestros colaboradores y cuando requieren asistencia se les dice que ellos fueron contratados para “resolver” (un gran error de muchos jefes).
  • Otra causa frecuente de las fallas en el proceso de delegación es no establecer los mecanismos de seguimiento más adecuados de acuerdo a las actividades que serán realizadas. La consecuencia directa de esta falla es el retrabajo.
  • Somos seres humanos y tenemos derecho a equivocarnos (sobre todo cuando no hemos recibido la formación adecuada para enfrentar nuevas atribuciones y responsabilidades). Si no toleramos los errores, nuestros colaboradores se inhibirán de proponer ideas para mejorar los procesos.

Lecturas sugeridas:

25 pasos para salir de tu zona de confort

En un post anterior habíamos publicado la definición de “zona de confort“; hoy compartimos una interesante infografía con los 25 pasos para salir de nuestra zona de confort:

Algunos de los pasos que tomamos con frecuencia:

  • Ser positivos: estamos convencidos que una actitud positiva puede hacer la diferencia en muchos casos. Con bastante frecuencia, las personas positivas superan las circunstancias que les rodean.
  • Establecer prioridades: tenemos que aprender a determinar cuáles de nuestras actividades son “importantes” y cuáles son “urgentes” y establecer un balance que nos permita tomar las mejores decisiones posibles ante diferentes opciones.
  • Crear un balance entre vida personal y vida laboral: hacemos todo lo posible porque nuestra vida laboral no le robe tiempo a nuestra vida personal. Como afirmaba Stephen Covey: debemos aprender a establecer un equilibrio entre lo que producimos y nuestra capacidad de producción. En muchos casos, las crisis se originan porque ponemos nuestra vida laboral por encima de nuestra vida personal.
  • La práctica hace al maestro: muchas personas creen que aquellos que demuestran tener mucho talento para algo, les cayó desde el cielo. En muchos casos, lo que han hecho esas personas que admiramos es tener la disciplina que se requiere para practicar constantemente hasta alcanzar la maestría.
  • Dar un paso adelante y tomar la iniciativa: las personas proactivas hacen que las cosas sucedan.
  • Mantener la mente abierta a nuevas ideas y opiniones: la curiosidad es parte del caldo de cultivo de la creatividad.
  • Construir nuestra red de contactos: estamos conscientes de que no podemos hacerlo todo y que tampoco somos dueños de la verdad absoluta; por esta razón, constantemente estamos haciendo crecer nuestra red de contactos para rodearnos de los mejores talentos.
  • Amar lo que haces: la “pasión” siempre hace la diferencia.

Seguiremos trabajando en el resto de los pasos para salir de nuestra zona de confort.

El “iceberg” de la cultura organizacional

Encontramos esta interesante imagen:

La parte visible de la cultura organizacional está compuesta por:

  • Visión
  • Estrategia
  • Valores compartidos
  • Objetivos
  • Políticas
  • Procedimientos

La parte de la cultura organizacional que no es visible está compuesta por:

  • Estructuras
  • Creencias
  • Supuestos compartidos
  • Percepciones
  • Tradiciones
  • Normas
  • Valores
  • Reglas no escritas
  • Historias
  • Sentimientos

Una recomendación: analizar y evaluar nuestra organización desde cada una de estas perspectivas y generar conversaciones con nuestros colaboradores sobre nuestros hallazgos.

8 pasos para aprender a pensar

Encontramos esta imagen en la cuenta de Twitter de Virginio Gallardo y aprovechamos para compartir algunos tweets sobre “aprender a pensar”: