8 consejos para fluir en tu vida profesional

Encontramos esta infografía en el perfil de Marta Romo en Twitter:

  1. Acepta: la perfección no es rentable. Lo mejor que podemos hacer es apuntar a la excelencia pero no a la perfección.
  2. Céntrate: si lo que estás haciendo requiere de toda tu atención, evita las interrupciones y los distractores.
  3. Elimina: la productividad consiste en reducir el desperdicio lo más que se pueda.
  4. Descompón: hay tareas que se pueden descomponer en tareas más pequeñas y hay otras que se tienen que asumir completas. Recuerda: un elefante picado por la mitad no se convierte en dos elefantes pequeños.
  5. Deja de preocuparte y ocúpate: preocuparse es como estar en una silla mecedora; es divertido pero no nos lleva a ninguna parte. Lo mejor es ocuparnos de las cosas en lugar de sólo preocuparnos.
  6. Hazlo ya: la procrastinación es una de las peores enfermedades que existen y además es muy adictiva.
  7. Pregúntate: ¿por qué yo? Debes asumir que no puedes hacerlo todo; aprende a delegar tareas y responsabilidades. También debes aprender a decir “NO” a aquellas cosas que ni son de tu incumbencia ni te agregan valor.
  8. Descansa: aprende a hacer pausas cada cierto tiempo dentro de tu jornada laboral. Desconecta de tu trabajo cuando estés con tu familia y amigos porque ellos merecen que respetes su tiempo.

10 hábitos de la gente más productiva

  1. Centrarse en lo más importante: muchas personas se dedican a atender sólo las cosas que son urgentes. Debemos recordar que la mayoría de las crisis se presentan cuando posponemos continuamente las cosas que son importantes. Si quieres tener menos urgencias, atiende lo importante que has estado posponiendo.
  2. Diferenciar lo importante de lo urgente: las cosas urgentes son aquellas que necesitan atención inmediata; las cosas importantes son aquellas que contribuyen a tu misión y que tienen impacto en el mediano y largo plazo.
  3. Planear sus días: cada día presenta diferentes retos y oportunidades. Una clave está en tener un plan específico para cada día dejando margen para atender los imprevistos que se puedan presentar.
  4. Saber encontrar lo que necesitas cuando lo necesitas: las personas productivas tienen un sistema para mantenerse organizados. La idea no es copiar el sistema de organización de otras personas sino en desarrollar nuestro propio sistema que no sirva para lograr nuestros propósitos.
  5. Fijar rutinas: todo es cuestión de desarrollar hábitos que nos ayuden a ser más productivos y que hagamos las cosas de manera “natural”.
  6. Aprovechar el tiempo perdido: cada día se nos presentan momentos que podrían catalogarse como “tiempo perdido”. Lo que podemos hacer es buscar la forma de sacarle provecho a cada uno de esos momentos: llevar un libro o una libreta para tomar notas.
  7. Asistir a las reuniones con un propósito claro: esto hará que puedas sacarle el máximo provecho a cada una de las reuniones a las que asistas.
  8. Hacer las cosas que no queremos hacer: hay cosas que no queremos hacer que deben hacerse; la idea es que aprendamos a ver las oportunidades que se escinden detrás de cada una de esas tareas que no queremos hacer.
  9. Realizar múltiples tareas con prudencia: aquí hay que tener cautela para no caer en el hábito de hacer demasiadas cosas al mismo tiempo. Lo que sí debemos hacer es aprender a hacer varias cosas de forma simultánea pero sin dejar de prestar atención a las cosas importantes y a aquellas que necesitan de nuestra atención.
  10. Trabajar estratégicamente: ¿cuáles son las actividades que te agregarán más valor? ¿Cuáles son las actividades que te acercarán al logro de tus objetivos?

Normas de la delegación eficaz

En el libro “El tiempo, la PNL y la inteligencia emocional” (2009. Ediciones Gestión 2000. ISBN: 978-84-9875-040-9), José Ma. Acosta expone las normas de la delegación eficaz:

  • Definir las atribuciones, la autoridad y la responsabilidad que delega.
  • Comunicar estas atribuciones y esta responsabilidad a las personas, del equipo o de fuera de él, que puedan verse afectadas por ello.
  • Asistir a su colaborador y facilitarle la formación necesaria, sobre todo en la fase inicial, en la que la novedad le acarreará, inevitablemente, problemas.
  • Establecer controles que aseguren el seguimiento necesario, con frecuencia decreciente.
  • Conceder el derecho al error. Esta es, probablemente, la causa más frecuente de fracaso.

Con demasiada frecuencia, la delegación falla cuando no se respetan estas normas:

  • Al no definir las atribuciones, autoridad y la responsabilidad que se delegan, es posible que nuestro colaborador se sienta extraviado dentro del mar de normas, procedimientos, políticas y tradiciones de la empresa; también se le dificultará la toma de decisiones.
  • Cuando no comunicamos las atribuciones y responsabilidades que estamos delegando, tanto el resto del equipo como otras personas ajenas al equipo no saben cuáles son las cosas que debe resolver el colaborador.
  • Una falla muy frecuente es no formar adecuadamente a nuestros colaboradores de forma que puedan llevar a cabo sus funciones de la mejor manera posible. En muchas ocasiones se le asignan nuevas atribuciones y responsabilidades a nuestros colaboradores y cuando requieren asistencia se les dice que ellos fueron contratados para “resolver” (un gran error de muchos jefes).
  • Otra causa frecuente de las fallas en el proceso de delegación es no establecer los mecanismos de seguimiento más adecuados de acuerdo a las actividades que serán realizadas. La consecuencia directa de esta falla es el retrabajo.
  • Somos seres humanos y tenemos derecho a equivocarnos (sobre todo cuando no hemos recibido la formación adecuada para enfrentar nuevas atribuciones y responsabilidades). Si no toleramos los errores, nuestros colaboradores se inhibirán de proponer ideas para mejorar los procesos.

Lecturas sugeridas:

25 pasos para salir de tu zona de confort

En un post anterior habíamos publicado la definición de “zona de confort“; hoy compartimos una interesante infografía con los 25 pasos para salir de nuestra zona de confort:

Algunos de los pasos que tomamos con frecuencia:

  • Ser positivos: estamos convencidos que una actitud positiva puede hacer la diferencia en muchos casos. Con bastante frecuencia, las personas positivas superan las circunstancias que les rodean.
  • Establecer prioridades: tenemos que aprender a determinar cuáles de nuestras actividades son “importantes” y cuáles son “urgentes” y establecer un balance que nos permita tomar las mejores decisiones posibles ante diferentes opciones.
  • Crear un balance entre vida personal y vida laboral: hacemos todo lo posible porque nuestra vida laboral no le robe tiempo a nuestra vida personal. Como afirmaba Stephen Covey: debemos aprender a establecer un equilibrio entre lo que producimos y nuestra capacidad de producción. En muchos casos, las crisis se originan porque ponemos nuestra vida laboral por encima de nuestra vida personal.
  • La práctica hace al maestro: muchas personas creen que aquellos que demuestran tener mucho talento para algo, les cayó desde el cielo. En muchos casos, lo que han hecho esas personas que admiramos es tener la disciplina que se requiere para practicar constantemente hasta alcanzar la maestría.
  • Dar un paso adelante y tomar la iniciativa: las personas proactivas hacen que las cosas sucedan.
  • Mantener la mente abierta a nuevas ideas y opiniones: la curiosidad es parte del caldo de cultivo de la creatividad.
  • Construir nuestra red de contactos: estamos conscientes de que no podemos hacerlo todo y que tampoco somos dueños de la verdad absoluta; por esta razón, constantemente estamos haciendo crecer nuestra red de contactos para rodearnos de los mejores talentos.
  • Amar lo que haces: la “pasión” siempre hace la diferencia.

Seguiremos trabajando en el resto de los pasos para salir de nuestra zona de confort.

El “iceberg” de la cultura organizacional

Encontramos esta interesante imagen:

La parte visible de la cultura organizacional está compuesta por:

  • Visión
  • Estrategia
  • Valores compartidos
  • Objetivos
  • Políticas
  • Procedimientos

La parte de la cultura organizacional que no es visible está compuesta por:

  • Estructuras
  • Creencias
  • Supuestos compartidos
  • Percepciones
  • Tradiciones
  • Normas
  • Valores
  • Reglas no escritas
  • Historias
  • Sentimientos

Una recomendación: analizar y evaluar nuestra organización desde cada una de estas perspectivas y generar conversaciones con nuestros colaboradores sobre nuestros hallazgos.

Prepara mejores hamburguesas…

Hace unos meses le pregunté a un conocido qué opinaba sobre determinado establecimiento que vende hamburguesas; su respuesta me sorprendió porque calificó de “malo” el sitio porque no ofrecían “refill” de las bebidas. Yo creo que si voy a un sitio a comer hamburguesas, lo más importante es la calidad de ese producto; también es muy importante la atención que le ofrecen a sus clientes.

Si estás en el negocio de las hamburguesas debes hacer tu mejor esfuerzo y ofrecer las mejores hamburguesas que puedas preparar; si preparas pésimas hamburguesas, no importa que ofrezcas el mejor té frío de la ciudad o un refill infinito de bebidas porque al final tus clientes sólo quieren comer las mejores hamburguesas que puedan comprar con el dinero que tengan destinado para ello.

Si estás en el negocio de las hamburguesas pero lo que mejor puedes ofrecer es té frío o cualquier otra bebida, realmente estás en el negocio de las bebidas refrescantes pero no en el negocio de las hamburguesas.

Piensa en esto y prepara mejores hamburguesas…

Evolución del empleado

 

Encontramos esta interesante imagen en la cuenta de Humannova en Twitter:

Evalúa en qué situación está tu empresa en este momento:

  • ¿Se parecen tus colaboradores al perfil del futuro?
  • ¿Qué están haciendo para ayudar a sus colaboradores a desarrollar lo que requieren para convertirse en “empleados del futuro”?
  • No pueden perder demasiado tiempo pensando en qué hacer: hay tareas que se pueden hacer desde hoy mismo y otras que requerirán un poco más de tiempo, ¡pero tienen que empezar desde ya!

¿Practicas el “cacareo de pasillo”?

Es absurdo creer que las cosas van a cambiar en tu empresa porque te dediques a “cacarear en los pasillos”.


El “cacareo de pasillo” sigue siendo muy frecuente en muchas empresas. Esta actividad consiste en dedicarse a criticar situaciones, decisiones y personas que toman tales decisiones.

El “cacareo de pasillo” es totalmente estéril en el sentido de que se está aportando muy poco a que los cambios se den; de hecho, lo que sucede con mayor frecuencia es que se empeore el ambiente de la empresa porque las personas se ven afectadas (tanto quienes son criticados como quienes critican).

¿Tienes sugerencias que hacer? Determina quiénes son las personas responsables de tomar las decisiones y plantea tus sugerencias y/o inquietudes.

¿No estás de acuerdo con algunas decisiones? Conversa con las personas responsables y plantea tus objeciones a tales decisiones (recuerda tener buenos argumentos y jamás te escudes en lo que te hayan contado otros compañeros de trabajo).

¿No estás de acuerdo con la forma como se están gestionando los procesos? Puede que ya sea hora de que renuncies y busques empleo en una empresa en la que tu misión y visión estén alineadas con su filosofía de gestión.


Nota: el “cacareo de pasillo” también se conoce como “chisme de pasillo”; en todo caso, sin importar el nombre que le quieras poner, sigue siendo una actividad que intoxica el clima laboral.

10 propuestas para mejorar la productividad

Leemos el artículo “10 propuestas para mejorar la productividad y el rendimiento” del sitio web http://www.equiposytalento.com y decidimos preparar una infografía a modo de resumen:

“En un mundo cada vez mas globalizado y móvil, el trabajo ha de entenderse como una actividad y no como un lugar de carácter físico. La flexibilidad espacial ha de ser una de las bases de la conciliación y de mejora de la productividad, y eso ha de entenderse en  nuestro país como hacen otros países europeos”.  José Luis Casero, presidente de la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles (ARHOE)

¡Hazlo!


¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo por primera vez?


Leemos el libro “¡Hazlo!” (2012. Ediciones B. ISBN: 978-84-666-4975-9) de Seth Godin y compartimos algunas frases que llamaron nuestra atención:

  • El mundo está cambiando muy rápido, y sin la chispa de la iniciativa te limitas a reaccionar ante lo que te rodea.
  • Los ganadores han convertido la iniciativa en una pasión y en una práctica.
  • A tu alrededor hay plataformas, oportunidades y organizaciones enteras que cobrarán vida cuando tengas suficiente valor y empuje para aportar la iniciativa que les falta.
  • Si nadie se dedica a empezar, ¿de dónde viene la innovación?
  • Nadie tiene influencia, control o confianza en su trabajo hasta que comprende cómo iniciar el cambio.
  • Cambiar significa fluir. Las cosas están en movimiento.
  • El riesgo implica ganar o perder.
  • Si tu proyecto no se mueve, en comparación con el resto del mundo, estarás en verdad retrocediendo.
  • Recordemos que somos por naturaleza seres en estado de cambio; nacimos para ello.
  • Hay tanta gente que se queda helada frente a la incertidumbre y paralizada ante la idea de emprender un proyecto, que uno podría llegar a pensar que estamos programados para tener miedo.
  • Ya no nos queda otra opción que ir más allá de la calidad y buscar la excepcionalidad, la conectividad y la novedad.
  • La iniciativa se parece un poco a la creatividad en el sentido de que ambas precisan curiosidad.
  • El objetivo del emprendedor es crear una entidad, algo que pueda crecer y que prospere una vez en marcha.
  • La economía conectada de las ideas exige que aportemos iniciativa.
  • Sin proyectos, no hay empresa.
  • La excelencia consiste en la iniciativa de hacer aquello que para ti vale la pena.
  • Lo que hace que nuestra vida y nuestro trabajo sean interesantes son el descubrimiento, la sorpresa y el riesgo de explorar.
  • Enfoca tu trabajo de modo que genere un aprendizaje único y unas interacciones que valga la pena compartir.
  • Limitarte a empezar algo sin acabarlo es pura fanfarronería, entretenimiento o pérdida de tiempo.
  • El mejor modo de convertirse en alguien influyente, en un líder y en alguien importante es tomando la iniciativa.
  • Si no fracasas nunca, puede que tengas mucha suerte o que nunca hayas apostado por nada.
  • Empezar algo no es un evento, sino una serie de eventos.
  • La honestidad intelectual va más allá de ser inteligente; requiere que apliques tus ideas al mundo que te rodea.
  • Si aceptas la idea de que tu éxito y tu felicidad dependen de que acabes con el miedo que te detiene, habrás recorrido el noventa por ciento del camino.
  • Está claro que las ideas que se difunden triunfan; pero las ideas que no llegan a expresarse siempre fracasan.
  • Si te acostumbras a empezar cosas, a marcar la diferencia y a ir más allá, será cosa tuya, y el resto de nosotros tendremos el placer de disfrutar de los frutos de tu coraje.