¿Cómo aprendemos los adultos?

Compartimos esta imagen sobre cómo aprendemos los adultos:

Tradicionalmente, las sesiones de formación se concentran en las cuatro últimas pero las más efectivas son las tres primeras:

  1. Lo que enseñamos a otros: explicar, poner ejemplos, presentar, acompañar, crear documentos de forma conjunta, diseñar cursos o charlas, entre otras.
  2. Lo que hacemos: escribir, interpretar, describir, expresar, identificar, comunicar, aplicar, utilizar, demostrar, practicar, crear, participar, entre otras.
  3. Lo que debatimos con otros: conversar, preguntar, relatar, debatir, entre otros.

Si tienes que asumir el rol de formador de otros, debes diseñar tus sesiones de modo que se realicen actividades que incluyan estas tres prácticas para que se potencie el aprendizaje de tus socios de aprendizaje.

Recomendamos leer el post con las Leyes del Aprendizaje de Bob Pike.

Cuando escuchamos, aprendemos…

La mayoría de los problemas de comunicación se deben principalmente a que no escuchamos a nuestros interlocutores. Generalmente, nuestra escucha es muy superficial y no escuchamos con verdadera atención. En otras ocasiones, escuchamos sólo para tener argumentos para rebatir las ideas de nuestro interlocutor.

Potenciamos nuestro aprendizaje y logramos sinergia cuando escuchamos activamente.

Aquí presentamos una serie de ideas para mejorar nuestra habilidad de escuchar:

  • Escucha con paciencia, procurando comprender.
  • Muestra atención e interés; no interrumpas continuamente a quien habla.
  • Saca tus conclusiones al final.
  • Sintetiza lo esencial, sin perderte en detalles.
  • Enjuicia el fondo y no la forma, la presentación.
  • Evita prejuicios; no intentes leer la mente de tu interlocutor.
  • Si quieres mejores respuestas, haz mejores preguntas.
  • Concéntrate. Escucha a tu interlocutor, sin pensar en otra cosa.
  • Escucha sin hacer otra cosa.
  • Habla, como mucho, la mitad que tu interlocutor.
  • Ofrece feedback y mantén contacto ocular.
  • Observa e interpreta el lenguaje corporal.
  • Escucha, sin preparar tus propios argumentos mientras el otro habla.

Tomado del libro “El tiempo, la PNL y la inteligencia emocional” (2009. Ediciones Gestión 2000. ISBN: 978-84-9875-040-9) de José Ma. Acosta

8 pasos para aprender a pensar

Encontramos esta imagen en la cuenta de Twitter de Virginio Gallardo y aprovechamos para compartir algunos tweets sobre “aprender a pensar”:

 

¿Tu trabajo consiste en “seguir órdenes”?

Particularmente en Venezuela se escucha con frecuencia a los trabajadores de diferentes empresas que su trabajo consiste en “seguir órdenes” de uno o varios jefes.

No es sensato hacer ese trabajo; de hecho, si lo analizamos bien, un robot podría ser mucho mejor “siguiendo órdenes” que un ser humano pero si tal robot posee características de Inteligencia Artificial, terminará tomando la mejor decisión posible por lo que se acabará la directriz que establece que debe seguir órdenes.

Recordamos un pasaje de la película “I, Robot” en donde actúa Will Smith: el robot que lo acompaña tomó una decisión y Smith le preguntó el por qué había hecho algo que él no le había dicho a lo que el robot le respondió que su directriz era “tomar la mejor decisión posible”.

¡No tienes excusas! No te puedes esconder detrás de la frase “mi trabajo aquí es seguir órdenes de mis jefes” porque se supone que fuiste contratado para tomar la mejor decisión posible (si tu jefe no te permite tomar la mejor decisión posible, lo mejor que puedes hacer es empezar a buscar otro empleo).

Recuerda esto: ¡no vuelvas a utilizar la frase “mi trabajo aquí es seguir las órdenes de mi jefe”.

Mini plan para pensar en tu creatividad

Nos gustó este mini plan para pensar en nuestra creatividad que compartió Virginio Gallardo en su cuenta de Twitter.

  1. Dedica una hora a la semana para desarrollar ideas que te permitan solucionar un problema.
  2. Aprende a hacer cosas diferentes a las que siempre haces.
  3. Conoce personas diferentes que te ayuden a expandir tus ideas, que reten tu forma de pensar.
  4. ¿Tus prioridades están alineadas con aquello que te hace sentir más creativo?

Puede que tengas que desarrollar el hábito de ser creativo.

Al final, todos somos creativos pero no todos tenemos conciencia de la creatividad que ya tenemos.

9 valiosas lecciones que no se aprenden en la escuela

Leemos el post “9 Valuable Lessons I Learned in the Real World (and Not in School)” de Nicolas Cole y preparamos un resumen:

  1. No hay reglas: las personas que se aferran a las reglas son las que no tienen la suficiente confianza como para asumir que el mundo es un lienzo y cada uno de nosotros tiene su propio juego de pinceles y pinturas.
  2. Los títulos son paralizantes: muchas personas usan sus títulos para vanagloriarse y ganarse el respeto de los demás pero en la hora de la verdad, tu título no te ayudará a solucionar los problemas; sólo tus habilidades y competencias son las que determinarán tu verdadero profesionalismo.
  3. No hay “una forma correcta de hacer las cosas”: hay millones de formas de hacer las cosas. La clave está en saber cuál es la forma que te funciona bien a ti y que te permite maximizar tus fortalezas.
  4. El “cómo” es más importante que el “qué”: hay personas que hacen las cosas con integridad, disciplina y pasión y hay otras que las hacen con malas intenciones y deshonestidad. El “cómo” haces lo que haces es muy importante.
  5. La aceptación está sobrevalorada: muchas personas hacen lo que sea con tal de ser aceptadas por los demás. En muchos casos, esto supone suprimir tus valiosas ideas y evitar los debates que te ayudan a expandir tus propias ideas.
  6. Aprender a aprender es muy importante: todas las escuelas deberían ayudar a sus estudiantes a aprender a aprender. Memorizar ecuaciones no tiene sentido si no sabes en qué consiste el proceso de aprendizaje.
  7. Tu pasión no es una pérdida de tiempo: no hay pasatiempos buenos o malos. Cuando realmente te gusta hacer algo, tu curiosidad se activa y esto hace que tu horizonte de creatividad se amplíe.
  8. El “éxito” no tiene una definición única: en la mayoría de los casos, el éxito está relacionado con enfrentar retos, fallar y aprender lecciones valiosas.
  9. No está mal “ser diferente”: en la vida real no se trata de ser igual a otra persona o de imitarla. Debemos aprender a ser nosotros mismos y hacer lo que nos gusta hacer. El mundo agradecerá que hagamos las cosas con pasión porque disfrutamos hacerlas.

¿Tus hijos hacen cosas que no te gustan?

“Cada vez que veo algo que no me gusta en mis hijos, el primer sitio en donde debo buscar es en mi mismo…”


Tú eres el modelo de tus hijos; ellos no hacen lo que les dices sino que copian y repiten lo que haces cada día, cada hora, cada minuto.

¿Quieres que tus hijos sean respetuosos? Tú mismo debes demostrarles que eres una persona respetuosa.

¿Quieres que tus hijos sean responsables? Tú mismo debes demostrarles que eres una persona responsable.

¿Quieres que tus hijos sean cariñosos? Tú mismo debes demostrarles que eres una persona cariñosa?


La lista de preguntas puede continuar pero las respuestas siempre estarán en lo que tú hagas para servir de modelo a tus hijos.

Si quieres que este mundo sea un mejor lugar para los hijos de tus hijos, debes comenzar hoy mismo cambiando las cosas que no te gustan de ti mismo.

Nunca dejes de aprender…

Una frase muy común entre las personas que nos aprecian es “¡no cambies nunca!”; creemos que esta frase debería cambiarse por “¡nunca dejes de aprender!” porque, ya que la vida consiste de cambios constantes, lo mejor que podemos hacer es estar dispuestos a aprender constantemente para poder enfrentarnos a las circunstancias que nos rodean.

Sabio y aprendiz…

Ninguno de nosotros puede saberlo todo; siempre estamos aprendiendo.

El aprendizaje es un camino que recorremos y debemos estar abiertos al aprendizaje en cada circunstancia en la que nos encontramos.

¿Ayudas a tus colaboradores a aprender?

¿Creas condiciones para que las personas aprendan?

33 razones para leer

Encontramos esta interesante imagen y la compartimos aquí:

Algunas preguntas para reflexión:

  • ¿Cuáles son tus razones para leer?
  • ¿Cuáles libros recomiendas leer?
  • ¿Fomentas la lectura entre tus colaboradores?
  • ¿Qué haces cuando ves a uno de tus colaboradores leyendo dentro del “horario de trabajo”?