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Ahxel Verdugo y su proyecto nature on distortion9 min read

Ahxel Verdugo es un tatuador español quien trabaja mayormente con blackwork; hoy nos cuenta un poco más sobre él y sus tatuajes:

“Mi nombre es Ahxel Verdugo, 32 años. Nacido en Girona, actualmente residiendo en Barcelona.

Me interesé por el tatuaje desde pequeño, echando el rato en los pequeños estudios de mi pueblo, metiéndome horas de revistas y de libros típicos de los estudios de la época. A mí me atraía mucho el submundo del tattoo, el rollo marginal y libre de prejuicios, me parecía un ambiente en el que uno podía sentirse a gusto aún siendo un poco bicho raro. Por lo general, la gente que conocía en estudios, era gente muy atractiva en el sentido en el que la mayoría arrastraban historias personales oscuras, gente que había tenido que buscarse una familia fuera porque no encajaba en ningún sitio. Esos ambientes, para mí ya desde chaval parecían mi sitio más que cualquier otro. El problema es que tardé bastante tiempo en lanzarme a tatuar, ya fuera por miedo o por desconocimiento, pero cuando por fin me decidí me di cuenta de que había encontrado algo que me llenaba. Llevo ya unos cuantos años viajando por el mundo dedicándome a ello, muy agradecido por los lugares que he visitado tanto como por las personas que he conocido. Actualmente intento pasar mucho tiempo en mi taller pintando y dibujando todo lo que puedo, intento compaginar mi tiempo y mis viajes con la pintura”.

ahxel

¿Cómo comenzaste en el mundo del tatuaje?

El tema es que a mí siempre me había gustado el tattoo, pero nunca había visto buen tatuaje. Es, decir, en mi pueblo no había una escena de tatuaje en la que destacara nada que no se sacara de un libro noventero de duendes o de dragones. Ojo y que a mí durante un tiempo eso ya me molaba, porque era lo que había. Estaba el Theo en mi pueblo (Q.D.E.P), que era como el tatuador para todo, y con el qué quizás yo tuve el primer acercamiento al tattoo porque estaba horas en su estudio de pequeño. Pero yo creo que no fue hasta que, y aún teniendo amigos que tatuaban morralla, me encontré en un seminario de técnicas de pintura en Bilbao a Javi Martín. Con el que me hice colega, y claro, primero que él tatuaba de puta madre, luego que llevaba como cinco piezas de Robert Hernández, y claro yo es que eso para mí, que no había salido de mi pueblo en mi vida, era como ver tattoos que solo había visto en revistas o en la tele. Entonces con el tiempo fuimos hablando y manteniendo el contacto y cuando ya empecé a tatuarme con él, le pregunté si podía enseñarme. Así que me enseñó todo lo que pudo y me vendió unas bobinas fulaqueras que nunca llegué a pagarle, haha y nada, empecé a tatuar a gente de mi pueblo que le molaba más o menos el mismo rollo que a mí, con los consejos que me había dado, incluso lo llamaba por teléfono antes y durante una sesión para que me resolviera dudas o por si tenía algún problema con las máquinas. Me ayudó muchísimo pero claro, no fue fácil. A otro que me gustaría agradecerle la ayuda cuando empecé es a Mocho, que para mí era un referente ya en aquella época y me resolvió un montón de dudas, y siempre que me atrancaba con algo me echaba un cable.

¿Cuál fue el primer estilo de tatuaje que hiciste?

Empecé haciendo cosas en plan trash realism porque veía que había más margen a la hora de formalizar un tatuaje, no tenía porqué mantener una idea tan fiel a cualquier boceto original porque si faltaba un poco de negro aquí o ahí ponía un splatter de tinta o le metía mas ruido en un sitio o en otro y eso me daba mucha confianza.

¿Quiénes son tus referencias en el mundo del tatuaje?

Yo por lo general, consumo mucha más pintura y dibujo que tattoo. Entonces me fijo mucho más en pintores o en gente que dibuja porque lo que me interesa de verdad es el trabajo en el que se adivine cierto virtuosismo y para mí es más fácil identificar eso en un dibujo o en una pintura porque, por lo general, la gente que pinta o dibuja suele presentar sus obras sin tanta matraca de edición. Y los lenguajes que saco o las lecturas que hago me parecen más auténticas. Pero luego hay tatuadores que me parecen auténticos genios, y gente como el 613tattoo, por ejemplo. Que tiene el gusto y esa mezcla entre técnica y dejadez, la gente que en el dibujo o en el tattoo resuelve cosas aparentemente muy difíciles de explicar de forma tan sencilla me interesan mucho.

¿Qué consejo le darías a los nuevos tatuadores?

No sabría qué decirte. Que aprendan idiomas, haha. No lo sé, porque todo evoluciona tan deprisa y ha cambiado todo tanto en tan pocos años que no sé qué significa ser nuevo en el tattoo, porque si alguien se mete en esto como antes se metía la gente, encontrará su lugar y su sitio con el tiempo, ya sea por pasión y esfuerzo, como por los amigos que irá haciendo, entonces le diría que tenga paciencia, confíe en si mismo y sea honesto. Si hablamos de nuevos tatuadores por el que le va mal en su curro y como ve cuatro duros en esto se compra una máquina china para fusilar diseños y reventarle el cuerpo a guiris o a gente con pocos recursos, pues que ojalá y algún día valore tener algún que otro escrúpulo.

¿Cómo comenzaste en el estilo que trabajas actualmente?

Intentando cohesionar muchas ideas y elementos en un mismo lenguaje. Había mucha narrativa y elementos de mi imaginario que no casaban con otras formas que me parecían muy atractivas, tanto abstractas como elementos de la naturaleza, así que fui dándole vueltas para fundir ritmos y temáticas en una sola imagen. Por ejemplo, en una charla con Luís Rostro, hablando sobre el “orden caótico” de la naturaleza, ramas de árboles, formas que hace el agua cuando se agita, nubes, cuando las pones frente al orden en el que se distribuyen las cosas que fabrica el humano a su alrededor, y las observas desde la óptica de la arquitectura y de la matemática, empiezas a ver ritmos y cosas que antes obviabas pero que estéticamente en un sentido práctico tienen muchísimo valor, entonces he ido sintetizando formas y recursos a partir de todo ese caos de la naturaleza, a veces me puedo quedar con el ritmo que hace una planta en uno de sus tallos y coger esa parte multiplicarla por 5 y con el gesto del propio ritmo al dibujarla igual te sale una forma que es preciosa y es perfecta para un diseño.

¿Cuáles son las cosas que más te gustan sobre el mundo del tatuaje?

No sabría qué decirte, el mundo del tattoo es tan peculiar que lo que te gusta de ello un día es lo que odias al día siguiente. Yo que me quedo con muchos viajes que he hecho, especialmente el tiempo que estuve solo viajando por Japón, es algo que solo me pude permitir gracias a que pude ir a tatuar ahí. Me quedo con lo que he podido crecer en todos esos viajes y con la gente que he conocido.

¿Cómo ves a la cultura del tatuaje en el mundo actualmente?

Pues lo veo apocalíptico, la verdad. Pasa como con todo lo que se populariza tanto, se han abierto muchos caminos y estilos que sirven como puente para que tengan acceso al tattoo personas que jamás se van a interesar por ello realmente, mucho menos protegerlo. Lo veo pues, o que la gente va a acabar saturada de ver tattoo, o que se van a acabar tatuando solo tatuadores porque todo el mundo será tatuador.

¿Cuál es la anécdota que más recuerdes de una sesión?

De las así más divertidas, una de cuando vivía en Amsterdam y trabajaba en el centro, lo cual era el caldo de cultivo de un montón de situaciones pasadísimas de vueltas. Imagínate la cantidad de personajes que puedes llegar a conocer en un solo día en una ciudad que está pensada para que la gente vaya a desfasarse. Apareció un tío que quería un lettering en el bajovientre, en la zona baja abdominal ni siquiera le llegaba al pubis. Pero por alguna razón el tipo necesitaba verse el tattoo con la polla fuera, así que cuando le puse el calco, se saco la polla, se quedo prácticamente desnudo frente a un espejo enorme que teníamos en el estudio, poniendo así que como posturas y meneando el rabo, delante de un montón de clientes. Cuando le dije que se cortara y tal, se volvió a vestir. Luego a los 10 minutos apareció su mujer por la tienda para ver cómo iba el tattoo, y para enseñárselo se volvía a sacar la polla otra vez paseándose por el estudio y preguntándole que qué tal se veía. La verdad es que nos descojonamos todos bastante y era muy violento porque el pibe tenia una polla que parecía un brazo. Además que el lettering era el nombre de su novia, ahaha.

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Ahxel Verdugo es un gran tatuador el cual tiene un gran proyecto llamado nature on distortion, destacándose con su blackwork y este proyecto Ahxel Verdugo ha logrado llegar a distintas partes del mundo con este proyecto; si quieres ver más de su arte visita su cuenta en Instagram.

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