Diez cualidades que distinguen a todos los líderes innovadores

En el mundo de la empresa, de nada sirve tener la intención de hacer que esta sea más innovadora si no se empieza por los cimientos. Y, ¿cuáles son los cimientos de cualquier organización? En efecto: sus responsables. Para que el cambio suceda en el interior de una organización, los primeros que deben cambiar son sus líderes. Ya conoces esa célebre frase del genio Albert Einstein: “Si buscas resultados, no hagas siempre lo mismo”. 

¿Qué debe hacer y cómo debe ser, entonces, un líder innovador? En muy resumidas cuentas, ha de ser capaz de influir e inspirar, motivar y generar espacios de creatividad. Entrando en los detalles, aquí te mostramos diez características básicas que tienen las personas que practican de verdad un liderazgo innovador.

1. Tienen tolerancia al riesgo

¿Cómo es posible animar a un equipo a innovar si su propio líder no se atreve a probar cosas nuevas? Tomar decisiones arriesgadas y hacer partícipe de ello al grupo es un rasgo diferenciador del liderazgo innovador. No olvidemos que para la innovación necesitamos la creatividad: sin la segunda es imposible que exista la primera. Y, para que la creatividad fluya, es necesario asumir riesgos.

No estamos hablando de actuar o decidir a lo loco. Simplemente, después de analizar las posibles consecuencias, hay que elegir el camino que creamos que puede dar los mejores resultados… Aunque no estemos del todo seguros.

2. No tienen miedo al fracaso

De asumir riesgos puede derivarse que, en ocasiones, se cometan fallos. Pero para un líder innovador esto no es en absoluto un problema, tanto si hablamos de fallos propios como de los que cometan los miembros de su equipo. Cuando se emprenden tareas o proyectos dirigidos a obtener resultados innovadores (es decir, nunca antes alcanzados), inevitablemente se corre el riesgo de equivocarse. Hay que tener siempre presente que el éxito en la innovación nunca está garantizado al 100 %.

Pongámonos en situación: un equipo lleva meses trabajando duro en un proyecto que, finalmente, termina por fracasar. El líder innovador ha de dejar que su equipo supere ese fracaso y guiar a sus compañeros para que, lejos de hundirse, aprendan de ello. Si lo consigue, eliminará el miedo a fracasar de nuevo. Así la próxima vez tendrán muchas más posibilidades de triunfar, porque las lecciones aprendidas se convertirán en auténticas fortalezas. De lo contrario, si se compone un equipo con miedo al fracaso, lo que harán sus miembros será evitar correr los riesgos que son necesarios para que la empresa avance.

3. No demoran la toma de decisiones

Al ser arriesgado y no tener miedo al fracaso (sin llegar a ser un inconsciente, claro está), el líder que estamos describiendo tiene también una enorme facilidad para tomar decisiones de manera ágil y rápida. Es cierto que cualquier líder está preparado para la toma de decisiones, desde las más cotidianas hasta las más cruciales. No obstante, lo que distingue a un líder innovador de uno tradicional es que el primero no necesita toda la información para decidir.

Aunque le falten datos, la confianza en su equipo y el conocimiento de lo que sus miembros son capaces de hacer, basado sobre todo en experiencias anteriores, compensa cualquier duda. Incluso aunque no acabe de comprender muy bien las ventajas de tomar esa decisión o no esté del todo de acuerdo con su elección.

4. Tienen seguridad y confianza en sí mismos

Si queremos ser innovadores, vamos a tener que explorar constantemente lo desconocido. Es un requisito imprescindible que, en ocasiones, puede generar mucho miedo e inseguridad.

Pero si ese territorio desconocido es examinado por alguien que tiene la suficiente seguridad y confianza en sí mismo, las probabilidades de éxito se multiplican. ¿El secreto? Creer firmemente en lo que se hace y tener confianza en que el triunfo es posible, aunque los riesgos sean inciertos.

5. Tienen experiencia contrastada

Sin duda la experiencia es un valor añadido, también para un líder innovador. Si la persona que gestiona un equipo ha trabajado durante años en empresas de diversos sectores, podrá aportar esa visión diferente tan necesaria para ejercer un verdadero liderazgo del cambio.

¿Y cómo aportan esa experiencia que acumulan a la empresa en cuestión para hacerla más fuerte? Principalmente ayudando a sus miembros a crecer de manera continua, y apoyándoles con esa visión poderosa y global de la que disponen por su trayectoria.

6. Saben escuchar, observar y prestan atención real a lo que sucede

A menudo, las ideas más grandes tienen su origen en otras mucho más pequeñas o, incluso, equivocadas. Es por ello que un buen líder nunca desechará una idea ni dejará de escucharla, observarla o prestarle atención. Sabe de primera mano que, detrás de esa apariencia insignificante, puede esconderse una buena oportunidad para la organización.

Además, incluso en las actividades más rutinarias el líder innovador permanecerá atento. ¿Su objetivo? Encontrar esos nuevos detalles o patrones que se ocultan, muchas veces, en el día a día. Así detectará cosas que para el resto pasen desapercibidas, gracias a la precisa evaluación que realiza de todas las situaciones.

7. Tienen empatía y cuidan de las relaciones personales

Además de prestar atención, para detectar el talento y las buenas ideas hay que comprender a quien está hablando. Y no hay mejor forma de conseguirlo que ponerse en su lugar: ¿qué quiere decir? ¿por dónde ha pasado para llegar hasta ahí? ¿qué obstáculos ha superado? ¿qué espera de mí? ¿qué necesita de la empresa? Estas son solo algunas de las preguntas que suele hacerse la persona que gestiona a un equipo y que quiere hacer sentir a todos sus miembros que sus ideas son tomadas en cuenta.

Precisamente, valorar a los colaboradores es el principio del éxito. ¿Por qué? Porque es muy fácil que una buena idea surja, pero que se comparta y se comunique adecuadamente es otra cuestión. Poner el foco en las personas y en las relaciones personales ayudará a generar un ecosistema que propicie el ambiente innovador.

8. Usan el pensamiento divergente

¿Piensas que el mejor equipo está compuesto por personas similares entre sí? ¡Te equivocas! En la afinidad todos solemos estar muy cómodos, pero es en la divergencia donde surgen las mejores oportunidades. Así, los desacuerdos, los conflictos e, incluso, las discusiones bien gestionadas pueden ser el caldo de cultivo perfecto para las ideas más innovadoras.

Promover el pensamiento divergente es un paso que hay que dar en el camino hacia el liderazgo del cambio. Detrás de esta afirmación se encuentra la idea de que, con frecuencia, la mejor alternativa posible se encuentra en el medio de dos contrapuestas.

9. Tienen bajos niveles de estrés y alto equilibrio emocional

No cabe duda de que el estrés y la ansiedad son los peores frenos de la creatividad y la innovación. Y, si tenemos en cuenta que la preocupación es una de las sensaciones más contagiosas que existen, es posible concluir que bajo ningún concepto un líder innovador puede ser un jefe estresado permanentemente.

Al contrario, estas personas suelen experimentar muy pocas veces ansiedad, lo que les permite generar situaciones y entornos en los que su equipo se siente cómodo y, sobre todo, seguro; ni amenazado ni vigilado. Aparte de esto, es imprescindible que un buen líder sepa gestionar sus emociones, tanto positivas como negativas. Recordemos que una euforia exacerbada puede llegar a ser tanto o más perjudicial que el enfado o el pesimismo más absoluto. Lo que hay que intentar es mantener siempre un pensamiento positivo y, especialmente, estable.

10. Crean y practican el trabajo colaborativo

A veces las mejores ideas surgen de mentes solitarias, pero no es lo más habitual. Intercambiar ideas sin prejuicios y sin filtros es la mejor forma de que nazcan conocimientos creativos e innovaciones continuas. Por eso, un líder innovador es aquel capaz de facilitar la investigación y el trabajo colaborativos, de manera que siempre exista en el equipo un diálogo abierto y permanente entre las personas que trabajan en un mismo proyecto.

En este sentido, debemos recordar otra premisa importante: recompensar los triunfos y reconocer el trabajo bien hecho no ha de ser una opción, sino más bien una obligación para los grandes líderes. ¿Sabías que algunas empresas llegan incluso a recompensar los errores? Innovadoras compañías como Google, Zappos o P&G premian los fallos de sus trabajadores para promover que estén más dispuestos a pensar out of the box, y asumir nuevos riesgos para tener las ideas más creativas e innovadoras.

En conclusión, un líder innovador que reúne las diez características que hemos comentado es mucho más que un líder. Es parte importante de un equipo de varias personas muy diferentes entre sí que, juntas, son capaces de hacer grandes cosas por la organización en la que trabajan. Y esto tiene un valor incalculable para cualquier empresa, ¿no crees? 

Ahora te toca reflexionar. ¿Existe en tu empresa un liderazgo innovador, o solo hay jefes de equipo tradicionales?


Artículo tomado de factorhuma.org

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