¿Cómo sobrevivir a un mal jefe?

Leemos el libro “Animaladas (Etho-management)” de Enrique De Mora (Ediciones Urano, 2012. ISBN: 978-84-92452-86-6) y extraemos algunas frases de interés:

  • La técnica básica es poner la situación en conocimiento de la dirección de la empresa.
  • El modelo organizativo de muchas empresas, altamente jerarquizado, promueve que los de arriba manden mucho y el resto sean simples ejecutores de sus órdenes. Ese tipo de funcionamiento desanima y desmotiva.
  • Hasta el mejor de los jefes tiene algún lado malo.
  • Tenemos que dominar nuestro lado oscuro, que suele florecer cuando las cosas vienen mal dadas.
  • Ser jefe implica muchas cosas, entre ellas más responsabilidades y pasar de pensar del “yo” al “nosotros”.
  • Involuntariamente, los malos jefes pueden ser grandes maestros: “permiten” a sus colaboradores entrenarse en crecimiento directivo y personal. Les obligan a ser más hábiles y creativos al intentar convencerles de lo que sea. Les fuerzan a desarrollar su autoconocimiento, autocontrol y automotivación. Además, les permiten ver todo lo que no debe hacer un jefe.
  • Dicen que los principales aprendizajes surgen de las dificultades. Tener un mal jefe es una dificultad.
  • Eso no significa que tener un buen jefe no sea retador: si realmente es bueno, empujará a sus colaboradores a crecer, induciéndoles a resolver las situaciones por ellos mismos, y acompañándoles en el proceso.

En algunas ocasiones tendremos la oportunidad de tener buenos jefes de quienes aprenderemos muchas cosas; en otras oportunidades, tendremos que lidiar con malos jefes de quienes también tendremos que aprender muchas cosas. La clave está en estar dispuestos a aprender de cada circunstancia que nos toque enfrentar. En último caso, si la relación con nuestro jefe se vuelve profundamente insoportable y la alta dirección no está dispuesta a cambiarlo, no nos quedará más remedio que renunciar y emprender nuevos caminos.


Artículo tomado del blog Aprendizaciones.

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