¿Estás montando un caballo muerto?

Con este post de hoy recordamos a Rogelio Carrillo Penso y sus Gotas de Conocimiento. Gracias a Rogelio fue que escuchamos por primera vez sobre esta historia y por eso hemos decidido compartirla.

De entre los muchos dichos de los indios Dakota, cuya sabiduría ha ido pasando de generación en generación, conviene recordar la Teoría del Caballo Muerto:

Cuando descubres que estás cabalgando un caballo muerto, la mejor estrategia es desmontar.

Parece algo demasiado obvio, ¿no? Pues parece que no. La Teoría del Caballo Muerto se nos olvida con demasiada frecuencia.

En el blog www.elmiracielos.com comparten una imagen que resume muchas de las cosas que hacemos cuando estamos montando un caballo muerto:

La Teoría del Caballo Muerto

A pesar de que lo más sensato que podemos hacer cuando descubrimos que estamos montando un caballo muerto, es desmontarlo, con frecuencia ejecutamos una serie de acciones que parecen mucho más «refinadas»:

  1. Compramos un látigo más fuerte
  2. Cambiamos los jinetes
  3. Amenazamos al caballo con la finalización del contrato
  4. Nombramos un comité para estudiar al caballo
  5. Organizamos una visita a otros países para ver cómo otros cabalgan caballos muertos
  6. Relajamos las normas de manera que se puedan incluir a los caballos muertos
  7. Reclasificamos los caballos muertos como seres vivos discapacitados
  8. Contratamos los servicios de otras empresas para que cabalguen el caballo muerto
  9. Atamos varios caballos muertos juntos para aumentar la velocidad
  10. Proporcionamos financiación adicional y/o formación para mejorar el desempeño del caballo muerto.
  11. Hacemos un estudio de productividad para ver si un jinete más liviano puede mejorar el desempeño del caballo muerto.
  12. Declaramos que como un caballo muerto no necesita ser alimentado, cuesta menos, conlleva menos sobrecostes, y en consecuencia contribuye sustancialmente mejor a los resultados de la economía que lo que lo hacen otros caballos.
  13. Re-escribimos los requisitos de prestaciones esperadas de todos los caballos.
  14. Promocionamos al caballo muerto al puesto de supervisor para la contratación de otro caballo.

Seamos sinceros, ¿cuántas veces han hecho alguna de estas cosas para intentar seguir montando el caballo muerto?

El hecho es que cuando descubrimos que el caballo está muerto, lo mejor que podemos hacer es sepultarlo. La mayoría de nosotros todavía cree de alguna manera que si seguimos repitiendo lo que funcionó en el pasado, ocurrirán milagros y las cosas cambiarán. El apego a los viejos y obsoletos paradigmas es demasiado fuerte.

Tres acciones que podemos ejecutar desde hoy mismo

  1. Identifique los «caballos muertos» de su organización
  2. Actúe para solucionar el problema y deshacerse del caballo muerto.
  3. Consiga un caballo nuevo. Busque hacer evolucionar su negocio hacia el siglo XXI mediante nuevos enfoques innovadores.

Animar y el cuidar caballos muertos consume mucho talento que se puede utilizar en otros lugares. Los caballos muertos que no se sabe que están muertos cuestan mucho dinero. En cuanto a la imagen, dejar un caballo muerto en la organización no se ve bien y con el tiempo el olor se abrirá paso a través de toda la organización, hasta que huela tan mal, que alguien tendrá que tomar una decisión y ponerle fin.

¿Cuáles son los «caballos muertos» que sigues montando?


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