El mapa de la procrastinación

Leemos en Wikipedia la siguiente definición:

La procrastinación (del latín procrastinarepro, adelante, y crastinus, referente al futuro),​ postergación o posposición es la acción o hábito de retrasar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes o agradables.

Causas de la procrastinación

  • Miedo al fracaso: “Si lo hago mal, es peor que si no lo hago”, o “para no hacerlo bien, prefiero no hacerlo”. Estos son pensamientos que frecuentemente subyacen en la mente del procrastinador. Por lo general, se deben a una carencia de autoestima y a una baja tolerancia a la frustración.
  • Frustración: Este caso suele darse cuando las tareas a las que debe enfrentarse una persona no le resultan atractivas , útiles o necesarias, independientemente de que esté o no esté obligada a realizarlas. Se produce también en personas que sólo se dejan llevar cuando están suficientemente motivados. Por ejemplo: imagina un estudiante de ingenieria que no le gusta las matemáticas y va dejando todas las asignaturas relacionadas con este tema porque piensa que no se le da bien y no se siente motivado. El resultado es que se pueden pasar años en terminar la carrera incluso no terminarla.
  • Indecisión: Este tipo de procrastinación suele resolverse tratando el llamado “complejo de Penélope”, llamado así por la mujer de Ulises, que tejía una tela y la deshacía una y otra vez para no decidirse por ninguno de sus pretendientes. Se da en personas excesivamente perfeccionistas que al no cumplir sus expectativas o metas se enredas en la indecisión. En estos casos, el procrastinador tiene dudas sobre cómo afrontar una tarea, por lo que la aplaza constantemente.
  • Mala administración del tiempo: En este caso, el procrastinador no rehúye realizar la tarea, pero la deja para el último momento, cuando ya no le queda más remedio. El resultado suele coincidir con el dicho de hacer algo “tarde, mal y a rastras”.
  • Depresión: Las personas que sufren una depresión tienden a rehuir por norma cualquier tipo de tarea u obligación. En estos casos, la procrastinación es una consecuencia directa y secundaria de la depresión, y por decirlo de alguna manera, la procrastinación no es el mayor de los problemas, y desaparecerá si se trata adecuadamente la depresión.

Tips para evitar la procrastinación

  1. Haz una sola cosa: Una de las principales causas de la procrastinación es que las tareas grandes parecen abrumadoras. Para evitar esto, divide las tareas grandes en partes más pequeñas y manejables, y concéntrate en una a la vez.
  2. Establece plazos: Los plazos, ya sean autoimpuestos o establecidos por clientes o socios, nos comprometen a finalizar las tareas. Una meta fija siempre hace que el trabajo sea más fácil de terminar. Cuando no tenemos una fecha de entrega definida, las tareas suelen ser menos concretas en nuestras mentes. Esta falta de claridad es una gran aliada de la distracción.
  3. «Terminado» es mejor que «perfecto»: Buscar la perfección ha significado la muerte de muchas ideas brillantes, libros, productos y negocios. Es fundamental que nos esforcemos siempre por dar lo mejor, pero como emprendedores, también debemos entregar resultados. Trabaja para terminar 80 por ciento de tus tareas, y después esfuérzate en mejorarlas.
  4. Toma un paseo sin pensar: Esto puede parecer contraproducente, pero está demostrado que dejar de darle vueltas a un asunto puede ayudar a completarlo más rápido. Según numerosos estudios, las personas tienden a desempeñarse mejor mentalmente después de realizar ejercicio ligero. Sin embargo, estos beneficios tienden a disminuir cuando la actividad es intensa.
  5. Ponte a trabajar: Stephen King es uno de los autores más exitosos de nuestro tiempo, y también uno de los que más trabaja. Dice: «los aficionados se sientan y esperan a que les llegue la inspiración; el resto de nosotros, simplemente nos levantamos y vamos a trabajar”.

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