No te vendas, ¡alquila tu cerebro!

Muchas personas que son adictas al trabajo le venden su alma a las empresas donde trabajan. Le entregan todo su tiempo a las empresas. Son totalmente dependientes de las empresas en donde realizan su trabajo hasta el punto en que pueden deprimirse si su empresa los despide o cierran sus operaciones en el sitio en donde están ubicadas.

No debemos hacer que nuestra vida gire alrededor de una empresa. El mundo es mucho más grande que una empresa. Hay otras cosas que requieren de nuestra atención: familia, amigos, intereses, etc.

Es importante aclarar que hay una gran diferencia entre ser una persona comprometida con la empresa y venderle el alma a la empresa. Yo puedo estar muy comprometido con mi empresa sin necesidad de venderme a ella. El compromiso está relacionado con la excelencia, en hacer cada tarea de una mejor forma cada día.

Lo mejor que puedes hacer es alquilar tu cerebro a la empresa que te ofrezca las mejores condiciones y permanecer en ella mientras esas condiciones se mantengan o mejoren. Si sientes que esa empresa ya no te sirve como caldo de cultivo para producir cosas geniales, es hora de alquilarle tu cerebro a otra empresa.

¿Te vendes a una empresa o sabes alquilar tu cerebro?

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