La historia del mono número cien

En la década de los 50, en la isla japonesa de Koshima, un grupo de científicos que estudiaba a los macacos colocaba batatas en la playa. A los monos les gustaba el sabor de las batatas pero les molestaba mucho la arena. Una mona joven descubrió que se lavaba las batatas en el agua del mar, se eliminaba la arena y el tubérculo sabía mejor. De inmediato se lo enseño a su madre y a varios compañeros de juegos.

Como era de esperarse, otros monos jóvenes del grupo comenzaron a imitar el inteligente comportamiento de esta mona. Pasado un tiempo, las últimas líneas de la resistencia sucumbieron a partir de un suceso concreto. La leyenda narra que una mañana, un número determinado de monos estaba lavando sus batatas. No se conoce el número exacto, pero en esta historia diremos que eran 99. Avanzada la mañana, un mono más aprendió a lavar su batata. A medida que transcurría el día, cada uno de los monos que aun comía batatas sucias comenzaron a lavar su verdura, hasta que al atardecer, todos los monos del grupo habían desarrollado el gusto por las batatas limpias.

Moraleja

Llega un momento en el que si sólo una persona más adopta el nuevo grupo de valores, la sinergia es tan grande que casi todos los demás interiorizan el comportamiento.

Lecciones

  1. La transformación completa requiere tiempo.
  2. Las ventajas de la transformación deben ser reales.
  3. La dirección debe configurar de forma coherente el comportamiento deseado.
  4. Debe existir el compromiso de la dirección desde el principio.

Conclusión

El tiempo, la perseverancia y el compromiso son las claves para un beneficio a largo plazo.


Tomado del libro «Gestión al estilo Disney» de Bill Capodagli & Lynn Jackson 82007. Ediciones Deusto. ISBN: 84-234-2472-3)

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