La empatía crea valor

El anfitrión de un restaurante tiene un trabajo que hacer: conocer y saludar a los comensales y acompañarlos hasta su mesa.

Parece bastante fácil, pero la diferencia entre un buen anfitrión y un gran anfitrión está subestimada porque el lugar donde las personas se sientan afecta directamente su experiencia. Los arreglos de asientos pueden influir en cuánto tiempo pasan los comensales en un lugar, cuánto gastan y si regresan.

Un sábado, en un café cerca de donde vivo, una mujer llega sola con un cuaderno Moleskine debajo del brazo. Ella quiere café y una mesa pequeña en un rincón tranquilo.

Llega una joven pareja con dos niños pequeños y necesitan un lugar donde puedan sentarse y relajarse al tiempo que disfrutan de unas panquecas sin sentir que están molestando a otros comensales.

A pesar de que el café está vacío, el anfitrión lleva a la joven pareja hasta la misma gran mesa común en el medio del comedor en donde ya estaba sentada la mujer. Sonríen cortésmente y parecen un poco decepcionados, pero no piden que los cambien de lugar. Lamentablemente, ni la mujer ni la joven pareja obtiene la experiencia que deseaba ese día. Los padres jóvenes les gritan a sus hijos en un intento de mantenerlos callados. La mujer con el cuaderno lo guarda en cuestión de minutos, termina su café y se va.

En su búsqueda de eficiencia, el anfitrión olvidó que el propósito del café no es solo servir comida y bebidas, sino también tener empatía para discernir cómo tratar a los diferentes clientes de manera diferente.

Creamos valor y brindamos alegría cuando hacemos que las personas a las que servimos sientan que son importantes. ¿Qué mejor objetivo podemos tener para el trabajo que tenemos el privilegio de hacer?


Artículo original: Empathy Creates Value.

Deja una respuesta