25 pasos para salir de tu zona de confort

En un post anterior habíamos publicado la definición de “zona de confort“; hoy compartimos una interesante infografía con los 25 pasos para salir de nuestra zona de confort:

Algunos de los pasos que tomamos con frecuencia:

  • Ser positivos: estamos convencidos que una actitud positiva puede hacer la diferencia en muchos casos. Con bastante frecuencia, las personas positivas superan las circunstancias que les rodean.
  • Establecer prioridades: tenemos que aprender a determinar cuáles de nuestras actividades son “importantes” y cuáles son “urgentes” y establecer un balance que nos permita tomar las mejores decisiones posibles ante diferentes opciones.
  • Crear un balance entre vida personal y vida laboral: hacemos todo lo posible porque nuestra vida laboral no le robe tiempo a nuestra vida personal. Como afirmaba Stephen Covey: debemos aprender a establecer un equilibrio entre lo que producimos y nuestra capacidad de producción. En muchos casos, las crisis se originan porque ponemos nuestra vida laboral por encima de nuestra vida personal.
  • La práctica hace al maestro: muchas personas creen que aquellos que demuestran tener mucho talento para algo, les cayó desde el cielo. En muchos casos, lo que han hecho esas personas que admiramos es tener la disciplina que se requiere para practicar constantemente hasta alcanzar la maestría.
  • Dar un paso adelante y tomar la iniciativa: las personas proactivas hacen que las cosas sucedan.
  • Mantener la mente abierta a nuevas ideas y opiniones: la curiosidad es parte del caldo de cultivo de la creatividad.
  • Construir nuestra red de contactos: estamos conscientes de que no podemos hacerlo todo y que tampoco somos dueños de la verdad absoluta; por esta razón, constantemente estamos haciendo crecer nuestra red de contactos para rodearnos de los mejores talentos.
  • Amar lo que haces: la “pasión” siempre hace la diferencia.

Seguiremos trabajando en el resto de los pasos para salir de nuestra zona de confort.

El “iceberg” de la cultura organizacional

Encontramos esta interesante imagen:

La parte visible de la cultura organizacional está compuesta por:

  • Visión
  • Estrategia
  • Valores compartidos
  • Objetivos
  • Políticas
  • Procedimientos

La parte de la cultura organizacional que no es visible está compuesta por:

  • Estructuras
  • Creencias
  • Supuestos compartidos
  • Percepciones
  • Tradiciones
  • Normas
  • Valores
  • Reglas no escritas
  • Historias
  • Sentimientos

Una recomendación: analizar y evaluar nuestra organización desde cada una de estas perspectivas y generar conversaciones con nuestros colaboradores sobre nuestros hallazgos.

8 pasos para aprender a pensar

Encontramos esta imagen en la cuenta de Twitter de Virginio Gallardo y aprovechamos para compartir algunos tweets sobre “aprender a pensar”:

 

5 consejos para enseñar a pensar de forma crítica

Encontramos esta interesante infografía en la cuenta de Twitter de Aula Planeta:

  1. Fomenta el amor por el conocimiento.
  2. Ayuda a comprender.
  3. Fomenta la argumentación.
  4. Transmite valores fundamentales.
  5. Deja decidir con autonomía.

Recuerda: nuestros hijos aprenden de lo que hacemos y no de lo que les decimos que hagan. Empieza contigo mismo.

No intentes sacarle brillo a algo que es inútil

“La forma como vemos nuestro paradigma nos conduce a lo que hacemos (nuestras actitudes y conductas); y lo que hacemos nos lleva a los resultados que obtenemos en la vida. De este modo, si deseamos generar un considerable cambio en los resultados, no nos basta con alterar actitudes y conductas, métodos o técnicas: nos es preciso modificar los paradigmas básicos de donde surgen”. Stephen R. Covey


Cuando quieres saber de dónde han surgido los resultados que has obtenido hasta ahora, debes revisar la forma como ves tus propios paradigmas.

Cuando intentas darle brillo a algo que es inútil, dejas de prestarle atención a las cosas que son verdaderamente importantes.

Nunca dejes de aprender…

Una frase muy común entre las personas que nos aprecian es “¡no cambies nunca!”; creemos que esta frase debería cambiarse por “¡nunca dejes de aprender!” porque, ya que la vida consiste de cambios constantes, lo mejor que podemos hacer es estar dispuestos a aprender constantemente para poder enfrentarnos a las circunstancias que nos rodean.

El poder de los paradigmas

Recientemente encontramos esta imagen en el “timeline” de Virginio Gallardo y coincidió con lo que estamos volviendo a leer en el libro “Amplía tus oportunidades” de Juan Carlos Jiménez.

En el libro de Juan Carlos Jiménez encontramos esta definición:

La palabra “paradigma” tiene su origen en la Grecia Antigua y significaba “ejemplo”, “patrón” o “modelo”. Sin embargo, el término comenzó a popularizarse en la sociedad contemporánea en la década de los 60, gracias al libro del científico y filósofo Thomas Kuhn, “La estructura de las revoluciones científicas”.

Según Jiménez, los paradigmas son útiles y funcionales porque:

  • pueden ayudarte a filtrar información irrelevante en un momento dado, para motivarte y concentrarte en lo más importante.
  • pueden guiarte en situaciones desconocidas, porque tus paradigmas pasados te sirven de referencia frente a las novedades.

Una afirmación muy importante que hace Juan Carlos en su libro es que:

Al comprender la naturaleza de los paradigmas te resulta más fácil comprender la naturaleza de los cambios. La mentalidad que asumes desde esa posición te proporciona la ventaja de poder anticipar el futuro. Tus esquemas mentales pueden determinar esa ventaja.

Cuando observamos el gráfico que acompaña este post nos damos cuenta que las empresas todavía tienen mucho trabajo por hacer para insertarse en el nuevo paradigma: ayudar a las personas a comprender la naturaleza del nuevo paradigma.

¿Qué están haciendo en tu empresa para comprender este nuevo paradigma? ¿Todavía no se están preparando/formando para eso?

Un cuento con moraleja: Las estrellas de mar

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Había una vez un escritor que vivía a orillas del mar; en una enorme playa virgen, donde tenía una casita y pasaba temporadas escribiendo y buscando inspiración para su libro. Era un hombre inteligente y culto y con sensibilidad acerca de las cosas importantes de la vida.

Una mañana mientras paseaba a orillas del océano vio a lo lejos una figura que se movía de manera extraña como si estuviera bailando. Al acercarse vio que era un muchacho que se dedicaba a coger estrellas de mar de la orilla y lanzarlas otra vez al mar.

El hombre le preguntó al joven qué estaba haciendo. Este le contestó:

– Recojo las estrellas de mar que han quedado varadas y las devuelvo al mar; la marea ha bajado demasiado y muchas morirán.

Dijo entonces el escritor:

– Pero esto que haces no tiene sentido, primero es su destino, morirán y serán alimento para otros animales y además hay miles de estrellas en esta playa, nunca tendrás tiempo de salvarlas a todas.

El joven miró fijamente al escritor, cogió una estrella de mar de la arena, la lanzó con fuerza por encima de las olas y exclamó:

– Para ésta… sí tiene sentido.

El escritor se marchó un tanto desconcertado, no podía explicarse una conducta así. Esa tarde no tuvo inspiración para escribir y en la noche no durmió bien, soñaba con el joven y las estrellas de mar por encima de las olas.

A la mañana siguiente corrió a la playa, buscó al joven y le ayudó a salvar estrellas.

¿Cuál es la moraleja de este cuento?

Muchas (demasiadas) personas creen que sus actos no tienen ningún sentido porque no tendrán ningún impacto. La verdad es que cada una de nuestras acciones sí tienen impacto por muy pequeñas que sean. De una u otra forma, cada cosa que hacemos afecta, positiva o negativamente, a otros.

Recuerda esto: cada cosa que haces tiene algún impacto. De ti depende cómo aprovechas ese poder.

Fuente:

https://www.guiainfantil.com/articulos/ocio/cuentos-infantiles/las-estrellas-de-mar-cuento-corto-para-ninos/